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La noche se cierra y Carlos Sampayo pone un disco. No un disco cualquiera, uno de jazz. Está en un living inmenso y casi vacío, sentando en un sillón. Hay una lámpara de pie que ilumina oblicuamente la discoteca. Mira, y ve entonces los cantos ligeros del cartón que abrazan los vinilos, y más allá las cajas plásticas, anchas y marcadas, que arropan a los CD. Afuera el viento sopla como en un desierto. O como en las casas malayas (y aisladas) de Conrad. Esa conjunción azarosa dispara la memoria, es decir, la fiesta está por comenzar.
Ese disco inicial y los que le siguen abren el cofre donde las viejas y venerables melodías cobijan momentos que esperan intactos el llamado del recuerdo. Los dedos imprevisibles de Thelonius Monk hacen revivir una larga y apasionada estadía en Milán, en los años setenta. Los ecos de Benny Golson derivan en la dictadura argentina, corporizada en la figura de un patético cónsul, que increpa al autor por no dedicarse al folklore.
Con una prosa exquisita, en Nuevas aventuras del ladrón de discos Carlos Sampayo, de la mano del jazz, recupera primero los sonidos y los compositores e intérpretes inolvidables, y luego la vida, a veces desenfrenada, a veces oscura, a veces dichosa, que acompañó y que quizás produjo la escucha.
Aquello que se supone tan difícil, y a menudo imposible, a saber, que alguien con apenas palabras logre transmitir la esencia de una música y la pasión inefable que ella despierta, en este libro aparece logrado en cada página. Lo que es de verdad difícil es leerlo sin estar necesitando mús

  • 256
  • 300
  • Rústica
  • 2008
  • Castellano
  • 9789876280327

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