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En 'Las partículas elementales' Houellebecq lleva a sus últimas consecuencias su frase: 'Toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte'. La novela narra el improbable nudo que unirá los destinos de dos hermanastros: Michel, prestigioso investigador en biología, especie de monje científico que a los cuarenta años ha renunciado a su sexualidad y sólo pasea para ir hasta el supermercado; y Bruno, también cuarentón, profesor de literatura, obsesionado por el sexo, consumidor de pornografía, misógino, racista, un virtuoso del resentimiento. Encarnación consumada, en fin, de una sociedad en que la velocidad del placer no deja tiempo al nacimiento del deseo. Ambos han sido abandonados por una madre que prefirió una comunidad hippie en California a cualquier otro empeño.
El humor de Houellebecq está más cerca de la risa desesperada que del fugacísimo regocijo del chiste. La novela, ambientada en el estricto presente, sucede como si las más pesadillescas parábolas de Kafka ya se hubieran hecho realidad, sin que nadie se haya dado cuenta.
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  • COMPACTOS
  • 328
  • 330
  • Rústica
  • 2007
  • Castellano
  • 9788433967305

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  • dijo:

    Bruno y Michel, hermanastros fruto de la generación de posguerra, son prácticamente abandonados por sus progenitores y dejados al cuidado y educación de otros. Crecen incapaces de demostrar amor, empatía y cariño a sus semejantes y como adolescentes solitarios y taciturnos son víctimas de los movimientos y tendencias de los años sesenta y setenta, viven sin compromisos firmes inmersos en el amor libre, el desenfreno, las meditaciones trascendentales y las drogas psicodélicas. Sus vidas son un caos de fracasos personales, sentimentales y familiares, viven unas existencias desorientadas, sin un rumbo fijo y vacías. Como damnificados de esas corrientes entran en el New Age, desmoralizados tratan de enmendar sus fracasos conscientes e inconscientes pero ya es muy tarde. No se puede recuperar el tiempo perdido ni lo que no se ha vivido fuera de su espacio y tiempo precisos, como partículas elementales humanas han de adaptarse o perecer. Novela densa, intensa, rompedora de esquemas e incisiva en sus reflexiones, una mezcla entre realismo del presente y ciencia ficción en su conclusión, nos va diseccionando los cambios y la evolución de la sociedad civil contemporánea de la segunda mitad del siglo XX de una forma fría, cínica, casi de burla hacia aquellos que creyendo ser la avanzada del cambio de la sociedad fueron víctimas experimentales inconscientes y hoy por hoy arrastran una existencia de solitaria decepción y de inadaptados sociales. Trama en la que las relaciones humanas, los desenfrenos eróticos, los malogrados lazos familiares, la soledad, el vacío existencial, la amoralidad, la espiritualidad, los principios y el materialismo de las sociedades desarrolladas son abiertamente expuestos y criticados con saña pero con una cruel lucidez. Una lectura que hace pensar y reflexionar a la vez.

    13/06/2016 11:41a.m. ¿Te pareció interesante este comentario?
  • dijo:

    Houellebecq es la supuesta rebeldía que el mismo sistema genera, es el límite del statu quo, y nunca su disrupción, su mirada diversa o su modificación. Houellebecq no es nada de eso, es lo domesticado aborrecible manchado de diferente con el agravante de que así lo refuerza creyendo que lo derrumba. Houellebecq es el límiite de lo establecido, de lo mediocre y miserable, no porque lo cuestione sino porque es el punto más lejano al que lo mediocre mismo puede llegar para automirarse. Houellebecq es exponente de lo contemporáneo, es un peligro, porque disfraza de crítica social al patetismo de lo establecido. Las historias de Houellebecq son insuficientes y lo de sus lectores considerándolo disruptivo, es servil y despreciable.

    26/12/2011 08:17a.m. ¿Te pareció interesante este comentario?