Comentario
"Todo aquello sobre lo que vamos a discurrir en el presente libro pertenece a uno u otro de los dos problemas fundamentales de la vida anímica humana. El primero consiste en determinar si existe una posibilidad de considerar la naturaleza esencial del hombre en forma tal, que este aspecto sirva de soporte para todo aquello que, por vía de experiencia o a través de la ciencia, sale al encuentro del hombre, pero acerca de lo cual este tiene la sensación de que no puede basarse en sí mismo, y que la duda o el juicio crítico pueden relegarlo en el dominio de lo incierto. El otro problema es el siguiente: ¿puede el hombre, como ser dotado de voluntad, atribuirse la libertad?; o bien ¿es ésta una mera ilusión que nace en él porque es incapaz de descubrir los hilos de la necesidad a que se encuentra sujeta su voluntad, como si fuese un fenómeno de la naturaleza? espiritual.
En este libro se intenta justificar el conocimiento de la región espiritual, antes que entremos en la experiencia espiritual. Y esta justificación tiene lugar en forma tal, que para aceptar lo que aquí se expone, no es necesario en ningún momento en el curso de mi exposición referirse a las experiencias de que he tratado en mis escritos posteriores, siempre que el lector quiera y pueda adaptarse a la manera de la presente disquisición.
Así pues, soy de parecer que, por una parte, este libro ocupa un lugar completamente independiente de mis escritos científico-espirituales propiamente dichos; pero por otra parte se encuentra íntimamente relacionado con ellos. Todo lo cual me ha inducido ahora, después de veinticinco años, a publicar de nuevo el contenido de este libro sin casi ninguna alteración en lo esencial. He añadido solamente ciertos aditamentos a un buen número de capítulos. Las experiencias que he tenido en lo tocante a la falsa interpretación de lo expuesto, han sido causa de que haya considerado necesarias dichas ampliaciones. He modificado solamente aquello que me ha parecido haber sido dicho con poca habilidad hace veinticinco años (Sólo los espíritus mal intencionados querrán interpretar estas modificaciones en el sentido de que he cambiado mi convicción fundamental)." Rudolf Steiner |