Comentario
En la Edad Media, "el impuesto era considerado un signo de servidumbre; los hombres libres prestaban servicios personales, o en las armas. La tributación es un triste resabio que nos legaron los antiguos regímenes autoritarios. Su vigor marca el alto grado que actualmente ocupa la fuerza en la devoción popular.
El mito de la gratuidad, de los servicios prestados por el gobierno es, quizás, la burla más sangrienta a la superstición popular.
Los impuestos contienen los elementos básicos que conducen al socialismo: poder arbitrario y el uso legal de la fuerza para adueñarse, sin causa, de lo ajeno.
Los tributos en la vida moderna no representan cobros por servicios prestados sino que tienen características de castigo a los más importantes logros de la sociedad civilizada: la formación de capitales; los resultados positivos del libre intercambio interpersonal; las compras; las ventas y la capacidad contributiva.
Con el impuesto inflacionario, obra maestra de los Bancos Centrales, se dio comienzo a la confiscación de bienes en gran escala como sistema habitual de gobierno.
Los impuestos siempre significan gravámenes al trabajo y no sólo perturban el proceso productivo sino que constituyen la gran fuente de desempleo, corrupción y el origen de la presente desesperación social.
El autor es miembro la Mont Pélerin Society y columnista de innumerables medios de comunicación. Recientemente publicó "Las Raíces Totalitarias del Fracaso Argentino" donde explica por qué la Argentina, que era considerada en el mundo tierra de promisión para millones de inmigrantes, inició una etapa de decadencia que se extiende hasta nuestros días.
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