Comentario
Durante décadas Mar del Plata fue un lugar anhelado; la ciudad que había que conocer, la experiencia de veraneo que había que tener. Desde todos los puntos de la república, la gente llegaba y la admiraba, la recorría con placer y orgullo, y regresaba a su lugar y narraba esa satisfacción. Lo cual hacía que más y más quisieran ir, en un círculo virtuoso que acompañó el crecimiento de la Argentina.
Estos visitantes, naturalmente, tenían una vivencia sesgada de la ciudad. A sus espaldas, delante de ellos aunque quizás sin apreciarlo, Mar del Plata crecía y se afirmada los doce meses del año, no sólo durante el verano. Esto es algo obvio, pero no siempre se valora, y menos aún se considera.
Un mar de memoria es un reflejo de esa totalidad. En primer plano, por supuesto, la ciudad del veraneo, con sus playas y el casino, con las ramblas (la actual y las de comienzos del siglo XX), los hoteles y la sociabilidad que se desplegaba en estos escenarios. Pero también con el trabajo y la política, con esa escena menos recordada y que al cabo resulta clave para entenderel desarrollo de una metrópolis.
Construido en base a testimonios, convertidos en breves relatos, y con una gran cantidad de fotos, muchas de ellas hasta hoy inéditas, este libro repone la vivencia de una ciudad, su belleza singular, su tiempo dorado (no exento de conflictos) y su asombroso crecimiento. Despierta una nostalgia feliz, dichosa: en el encuentro con estas voces y estas imágenes regresa para el lector un tiempo histórico, que va de la década del treinta hasta el presente, las emociones y los recuerdos asociados a ese tiempo,y la fascinación por Mar del Plata.
|