Comentario
Algo no funciona bien en la economía, tal como la conocemos y aceptamos. No en un país en particular, y en estos tiempos, sino en buena parte del mundo, y desde hace décadas. El problema no sería exactamente si la inflación sube o cede, si el PBI de un país crece menos de lo esperado o si es mejor privatizar los servicios públicos. Al menos, no el problema mayor. La cuestión que hoy está en el debate, tanto en América como Europa, tanto en África o en Asia, es qué tipo de vida llevamos o podemos llevar con el capitalismo en su fase actual.
El dogma imperante, bajo diversas formas y con sutiles diferencias, anuncia que si perseveramos podemos ser parte de un círculo virtuoso que implica educarse para el éxito, esforzarse para alcanzarlo y lograrlo bajo la forma de la riqueza monetaria. Muchos, aunque cada vez menos, lo consiguen. Pero tanto unos como otros viven, vivimos, bajo una lógica que entiende el éxito como dinero obtenido, que siempre es poco y siempre podría ser mucho más. Ese camino implica una colosal tendencia al sacrificio, y lo que se sacrifica es la propia existencia. Así, la paradoja que nos gobierna es que dedicamos nuestro tiempo a lograr un éxito, que nos lleva a perder en el camino la vida que queríamos conseguir. Es un sueño que se consume cuanto más ríos acercamos a él.
Ciertamente, no se trata de descartar los sueños, sino de ajustarlos a nuestra época, a las urgencias actuales. Esta es la tarea que Christian Arnsperger lleva a cabo en este libro ¿Cómo tener una vida verdaderamente rica? ¿Cómo evitar la pobreza espiritual que, cual virus, se ha convertido en el destino certero de estos tiempos? ¿Cómo sustraernos de la ambición enloquecida y sin objeto? Son preguntas que apuntan a lograr una existencia más plena, pero las respuestas son múltiples e incluyen de manera central la política como el ámbito en el que hay que dar esta lucha Ignorar este plano sería una ingenuidad y la garantía de una derrota. Y si algo evita Crítica de la existencia capitalista es la ingenuidad.
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