Comentario
"Hace unos años, la Academia del Plata me ofreció ensayar un tema que ocupaba mi preocupación desde muchos años atrás: la sensibilidad religiosa de los letristas. Titulé aquella charla La Teología del Tango, y el cardenal Quarracino, tuvo la bondad de acompañar al orador con su presencia.
Mi conclusión fue que el tango no es ateo, que tampoco es herético y que, a juzgar por las numerosas invocaciones a Nuestra Señora que se encuentran en sus versos, tan rústicos como entrañables, también es mariano.
De todo esto Fernando Cautére sabe más que yo porque a esta cuestión ha dedicado mucho tiempo de investigación y reflexión. Ha comenzado desde el principio, desde el día que la Palabra, se hizo presente en América. El Dios que predicaban los misioneros llegados en los mismos barcos de los conquistadores era un Dios Padre amantisimo de sus hijos.
Entiendo que este hermoso ensayo aporta datos para reconstruir aquellas vías intrincadas y fascinantes que nos trajeron a Dios. Fernando Cautére ha puesto en su trabajo erudición y pasión, destreza y perseverancia, amor y fe. No es un historiador en potencia; es todo un historiador, y lo es porque asume la verdad no sólo por profesión sino por convicción, porque no es capaz de afirmar como historiador lo que no cree como persona, o de callar, por razones subalternas, lo que cree." José Gobello |