Comentario
Con la primera edición (varias veces agotada) de Cuarenta poemas jurídicos y un abogado desesperado, el autor cumplió su deseo, tan íntimo como intenso, de volcar algunos aspectos y vivencias de su querida profesión. Con un lenguaje distinto al habitual logró comunicarse con sus colegas y con todas las personas allegadas al maravilloso y golpeado mundo de los tribunales.
En esta segunda edición va más allá, arriesga, siempre rimando, un Manual para el letrado (todo verso). Explica paso a paso, con el humor como herramienta principal, las peripecias que un abogado en ejercicio debe enfrentar, sufrir y disfrutar, durante toda su vida profesional.
Un pequeño y humilde homenaje a todos los que conforman el maravilloso universo del derecho.
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