Comentario
Esta edición ofrece el texto griego y su traducción a páginas enfrentadas. Y se distingue por su comentario filosófico, que relega a las notas minucias imprescindibles y a los apéndices las consideraciones que podrían obstaculizar su organicidad. Pues el comentario procura reconocer en el diálogo los estadios que Platón propone como un camino iniciático, con que quiere hacernos entender y asumir la vocación paradigmática latente en la vida y la muerte de su maestro.
Porque esa vocación concentra virtudes y precisiones ancestrales, y las acuña a la medida de los nuevos tiempos. Ni aquella Atenas en crisis, ni ninguna otra nación que trasiegue algo de la polis en la experiencia histórica posterior, podría prescindir entonces de ella. Por eso la necesidad de meditarla y revivirla en la existencia personal de algunos de sus ciudadanos, para cualquier comunidad que no quiera perder vínculo con lo más humano del hombre. Es decir, con lo que los griegos llamaron areté, suprema realización que incluye la humana docilidad ante lo divino, pero también la exigencia de combatir, a riesgo de la propia vida, las farsas sustitutivas con que los hombres solemos conformarnos. El comentario pretende un diálogo con el diálogo insigne que facilite esta tarea.
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