Comentario
La empresa SIAM Di Tella es un símbolo en la historia de las grandes firmas industriales argentinas. Fundada en 1910 para fabricar maquinaria de panadería, comenzó un recorrido de expansión con pocos respiros que duró más de medio siglo. Al final de ese trayecto llegó a convertirse en la firma metalmecánica más importante de América Latina, con una producción integrada y diversificada que en diversos casos se acercaba a la frontera tecnológica internacional.
Esta notable trayectoria colocaba a SIAM como un paradigma de la empresa nacional y de su potencial de desarrollo. Pero, a partir de la década del sesenta, la firma ingresó en una lánguida crisis que desembocó en un prolongado y caótico final. Ese fracaso de una experiencia productiva de tal dimensión, carácter tecnológico y dinámica de expansión ofrece condicionantes clave del proceso de desarrollo nacional. La paradoja de ese auge y su ocaso no puede ignorarse dada su magnitud y consecuencias; se trata, en buena medida, de la frustración del proceso de desarrollo nacional en el que las demandas de crecimiento empresario y manejo tecnológico quedaron desplazadas por preocupaciones de otro carácter (a veces coyunturales, pero también de orden sociológico y económico) tanto en la empresa como en el Estado.
El casi inevitable cierre definitivo de SIAM ofrece un ejemplo claro y fuerte de cómo la tendencia incipiente a adoptar a la empresa como agente y vector del desarrollo industrial argentino se frustró debido tanto a la incapacidad operativa de las elites empresarias como a la falta de visión y de estabilidad de los funcionarios oficiales.
Marcelo Rougier y Jorge Schvarzer ofrecen en este libro un valioso y pormenorizado análisis de las vicisitudes que atravesó una de las empresas emblemáticas del país, representante de un modelo de desarrollo que hoy, frente a la experiencia de atraso relativo de las últimas tres décadas, conviene revalorar.
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