Comentario
íQuién podría creerlo! Que luego que Cristian se comprometiera con Verónica, jurándole fidelidad eterna y poner para ello por testigo a su Ángel Guardián, lo llamaría telefónicamente un amigo de la infancia para festejar el cumpleaños en un boliche de la zona y que, luego de acudir al lugar sin su novia, conocería a una mujer joven, de mirada enigmática, a la que seducirá y besará para luego aparecer convertido en un hermoso loro en el interior de una jaula, ante la mirada triste de su novia, que aguarda a la espera de recibir noticias suyas.
Una idea muy original de transformación que te atrapará desde el inicio y te hará reflexionar.
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