Comentario
"Conocí "El Olimpo del fútbol" de Oscar Chilkowski cuando no estaba editado. Me lo acercó en una caja; no era para menos, venía en cuatro enormes carpetas. Confieso que me asomé temeroso a semejante abundancia de páginas. Me encontré con una travesía que empieza en el fondo de la historia.
Chilkowski, en su ambiciosa tarea de rescate -rescate que sirve para un hondo homenaje-, nos informa contando, nos refresca la memoria, compara y analiza y consigue, relatando, algo infrecuente: que cifras, fechas, lugares, nombres y apellidos y apodos, números, cuadros estadísticos, convivan sin aridez, sin bostezo. Consigue eso porque logra, siempre, que el hincha y el profesor que él es, se expresen sirviendo al mismo tenaz objetivo: traer a nuestro hoy, tan cargado de ignorancias y urgencias, a prodigiosos futbolistas que nos alegraron la vida y trascendieron en el mundo; futbolistas que la desmemoria se empeña en traspapelar y desteñir.
¿Cuántas horas, cuántos años, cuánto acopio de recortes, cuánta paciencia, cuánta curiosidad sistematizada metió Oscar en esta cruzada? Sólo el amor, el amor al fútbol, explica que alguien pueda emprender y sostener una travesía por aquella memoria que las computadoras no alcanzaron a capturar, simplemente porque entonces las computadoras no estaban.
No hace falta desearle un exitoso destino a "El Olimpo del fútbol". Los fervorosos del más ecuménico de los deportes y los especialistas y periodistas también, más temprano que tarde lo tendrán que consultar.
Conviene tenerlo a mano, muy a mano en la biblioteca." Rodolfo Braceli |