Comentario
Mendoza se reinventa a diario, urgida por los tiempos que vivimos. Se reescribe a cada instante, descubriéndose interminable, infinita y abierta a nuevos desafíos. En ese constante quehacer, que la obliga a inventarse una y mil veces, su tierra, su gente y su historia se mezclan para hablarnos de lo que tiene para dar.
Caminos y rutas interminables rodeados de altivos cepajes; voces que la cantan y fiestas que la celebran, sitios que la cobijan y alimentos que la nutren. En todo ello la vida está presente.
Porque Mendoza es ella. Las bodegas son sus templos, y sus cerros, los guardianes que cobijan sus frutos.
Mendoza es infinita. Esta obra es una mirada nueva a una provincia que no descansa en su actitud de mirar siempre hacia delante.
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