Comentario
En la presentación de la primera edición, decíamos que la enseñanza de los contenidos fundamentales del álgebra y el uso de su peculiar terminología, son una realidad en todos los cursos básicos a nivel universitario y profesoral.
Es cierto que en muchas situaciones se ha exagerado en el hábito de mantener lo que entonces propusimos como paso inicial, con la esperanza de que la cuestión no se solidifique y derive en un acatamiento a normas que en última instancia se traducen en aspectos meramente formales, y por qué no, en la negación del espíritu que debe conducir al enriquecimiento científico y metodológico, seguida de la derivación en no pocos fracasos.
Decíamos también que hay dos razones principales para adherir a la primera observación: una, asociada al progreso de las ciencias, a la unidad conceptual y al mundo de la inteligencia; la otra, basada en la precisión del lenguaje y vinculada estrechamente a las aplicaciones en casi todas las disciplinas de vigencia cotidiana. Agregábamos que no escapan a estas consideraciones las dificultades ante lo que es, de alguna manera, nuevo.
Abusando de no poca humildad, creo poseer condiciones didácticas adecuadas al proponer esta actualización de ÁLGEBRA I, luego de veinte ediciones a cargo de EL ATENEO, teniendo en cuenta que no soy un matemático profesional.
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