Comentario
Con un historial de apenas una década, el turismo enológico resulta ser una propuesta relativamente nueva en ln Argentina. Y es este factor, justamente, el que la luiee más sorprendente aún. Porque a la multiplicidad de entornos, que descienden de las eálidas montañas del norte a los gélidos lagos del sur, ya la variedad de bodegas, que van desde las más modernas y tecnificadas a las más antiguas y artesanales, hay que sumar el factor humano, que tanto hace a cualquier experiencia que se viva.
Afortunadamente, y muy posiblemente gracias a esta condición de "principiantes" en la materia, la atención de los anfitriones -muchas veces los mismos propietarios o enólogos de las bodegas- suele superar las expectativas de los amantes del vino.
En esta especie de bitácora de viaje, hemos voleado buena parte de las experiencias vividas, a lo largo de seis años, cu los principales oasis vitivinícolas del país. Pero, como sabemos que no hay nada como "la propia vivencia",al final de la guía el lector encontrará varias páginas en blanco que esperón ser completadas "de puño y letra" en los lugares elegidos. De este modo, conseguiremos que este Viaje por las bodegas de Argentina se transforme en una obra única e irrepetible, tan particular como cada paladar y, por supuesto, como cada vino.
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