Comentario
La pared que divide a los marginados de bienes materiales que no pueden alcanzar, trae consigo innumerables significados de relevante importancia, que deben ser atendidos.
La cantidad de bienes y servicios que los habitantes de una nación necesitan para vivir dignamente, se aparece como la consigna inicial a conseguir por una sociedad. Pero a ésta le sigue una equitativa y justa distribución.
Para encarar éstos problemas, se deben tomar decisiones de Política Económica. Así, las Políticas Fiscal, Monetaria y Externa, acabarán por configurar un escenario que con sus características, harán factibles ciertos resultados.
La reducción de la tasa de desempleo implica un mayor nivel de actividad y la inclusión al sistema de un mayor porcentaje de la población. Por lo tanto, generar condiciones para que los niveles de actividad y de empleo aumenten, se revela como elemental.
Tanto la estabilidad en las reglas de juego y en el valor de la moneda, como un régimen tributario lo menos regresivo posible, serán de gran utilidad para estimular la actividad productiva. Asimismo, apropiadas decisiones de Política Cambiaria y Arancelaria favorecerán la competitividad de los productos nacionales y con ello al desarrollo, además de otras ventajas que se consiguen a través del superávit comercial, como sustentar el superávit fiscal.
Sin embargo, hay cuestiones de significativa repercusión en lo que respecta a un proyecto de país hacia el largo plazo. Definir los sectores productivos que sirvan como base para la construcción de un modelo nacional, y asegurar excelencia en la educación y la salud pública, resultan vitales.
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