Comentario
El autor analiza con cuidado su experiencia y la describe con un lenguaje claro y directo. Para captar los problemas de la percepción, se sumerge en la factura del artista. Su crítica está mechada con un conocimiento de primera mano de una variedad de ideas modernistas y posmodernistas. Así logra disponer bajo un mismo paraguas teórico a la abstracción geométrica y la informalista (expresionismo abstracto).
En los diversos capítulos también se ocupa del momento creativo del artista. Para analizar la abstracción geométrica, el autor le suma a los conceptos de Deleuze y Guattari el concepto de sublimación, introduciendo la idea de una variable termodinámica ficticia para medir la intensidad del caos en la mente del artista, lo que le permite concebir la intención (creativa) mediante la interacción entre "sublimación y caos". Esto lo lleva a utilizar otra dicotomía, el describir a la factura o a la imagen de una pintura cualquiera como compuesta por una "superficie lisa o estriada" y la aplica en su discusión de la obra de un número de artistas, y la de Barnett Newman y Jackson Pollock en particular. También integra esos estimulantes elementos psicológicos con discusiones sobre las instancias políticas y sociológicas que han motivado la creación artística.
La descripción que brinda sobre las razones y limitaciones del por qué algunos artistas deciden crear pinturas de formato irregular es la más abarcativa y perspicaz que yo haya encontrado. Esto le permite discutir diferentes aproximaciones al empleo de la relación figura/fondo a través de la abstracción y lo conduce, además, a un análisis original sobre el papel del tiempo como un aspecto de la experiencia del observador. Todas estas consideraciones representan un intento por revisar el kilo lineal histórico del desarrollo de esa pintura desde el comienzo del siglo XX hasta tiempos más contemporáneos.
Este texto cumple con su objetivo: alcanzar una mayor comprensión del arte abstracto y cómo continua su desarrollo en el momento actual.
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