Comentario
Los cambios económicos-sociales, que con extraordinaria frecuencia operan en nuestro país, luego de la crisis política de diciembre de 2001 han impactado fuertemente en la gestión diaria de la administración de personal y liquidación de sueldos que las organizaciones deben llevara cabo.
E! crecimiento sostenido de la actividad industrial con niveles del nueve por ciento (9%) anual desde 2003 en adelante, la sustitución de importaciones, el sostenido descenso de los índices de desempleo -al nivel actual del diez por ciento (10%)-, la escasez de mano de obra calificada (en todos los niveles), el aumento de la conflictividad laboral (tanto individual como colectiva), la reaparición de paritarias en todas las actividades, y la forma de interpretar (o de reinterpretar) las leyes por medio de los jueces, entre otros factores, han sido las causales de un nuevo modelo de gestión de administración de personal.
El Estado ejerce un gran control y fiscalización en material laboral, abocado a erradicarla clandestinidad laboral y la evasión impositiva. Este rol estatal exige del lado empresario en la gestión de personal, apego a la ley, orden y profesionalización de este aspecto de la gestión, atendiendo a inspectores de la Administración Federal de Ingresos Públicos, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, y a las autoridades provinciales, como así también, sindicatos, peritos, etcétera que demandan muchas más horas de atención que las que estábamos acostumbrados a dispensar.
En el ámbito de la empresa reaparecen los delegados de fábrica mucho más activos, intentando que lo que no se resuelva de manera "doméstica" en la empresa, sea discutido en el ámbito del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, y si allí no hay acuerdo habrá "luz verde" para la aplicación de medidas de acción directa.
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