Comentario
Visitar muchos restaurantes, comer en ellos con ojo analítico, depara sorpresas. Por ejemplo, que sus dueños o los responsables de redactar una carta no se preocupen porque las palabras, en castellano o en otros idiomas, estén bien escritas. Los casos son infinitos, para empezar los frecuentes cheff (por chef), los plurales italianos terminados en s, spaguettis (por spaghetti), el poison (que es veneno en trances, por poisson que es pescado), y así a todo lo largo del propio castellano (y ni hablar en sus versiones mexicanas, peruanas, etc.), del italiano o frances o inglés o portugues o alemán y, seguramente, también del árabe, chino, japones, etc. Asombra, porque la solución es sencilla: volver al diccionario, o hacer una consulta en internet, eso Basta. La gravedad del caso aumenta cuando el turismo abunda, porque algunos, al menos, se ríen de nuestra "cultura" gastronómica.
Otra de las sorpresas con las que nos encontramos fue el mantenimiento, paredes descaradas, mesas desbalanceadas, baldosas rotas, artefactos que no funcionan, ausencia de papel higiénico o toallas en los baños, manteles remendados, servilletas deshilachadas... en fin, la gran cantidad de items implicados en el mantenimiento, incluida la limpieza que felizmente está más o menos bien. Un restaurante es un lugar público, en donde la gente concurre a comer, pagando su cuenta, por lo cual es razonable mantener la estructura en buen estado.
Este año la tarea de armado de la guía fue la más trabajosa desde su primera edición, en 1994, cierres, aperturas, cambios de cartas, precios, etc., abundaron. Como al lector recordará, en los últimos años vivimos todo tipo de vaivenes económicos, pero ahora se sumó un nuevo factor: el impacto turismo, que los locales sufrimos como si vivir en Barracas e ir a comer a Palermo fuera suficiente para considerarnos turistas. El efecto inflacionario de este impacto es conocido y controlado en todo el mundo, a lo que se suma que en nuestro país el turismo no es aun un hecho consolidado definitivamente, y que los buenos precios son un atractivo definitorio en la elección del destino: por favor, no lo arruinemos. No seamos injustos: esto no solo pasa en la restauración sino en muchas otras áreas, pero esta es una guía de restaurantes.
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