Comentario
Las regiones del planeta que más atraso sufren son al mismo tiempo las más ignorantes sobre los principios básicos de pensamiento liberal. La miseria y el rechazo a esos principios marchan juntos, como una pareja trágica. Distorsiones rocosas, incluso fanáticas, bloquean el acceso a su cuerpo de doctrina y a sus éxitos. En vez de palpar el oro de sus frutos, se delectan en negarlo.
Este libro de Alberto Benegas Lynch (h) no sólo está escrito con solercia y fluidez, sino que aporta de una manera muy clara los fundamentos del liberalismo.
Lo hace con desarrollos transparentes y buenos ejemplos. Su lectura atrapa y enseña.
A lo largo de sus páginas se llega a entender porqué es mejor ser obrero en Vancouver que en Uganda, porqué el apetito de controlar lo ajeno y cuestionar la propiedad conducen al atraso, porqué las buenas intenciones de la planificación estatal aumentan la pobreza y el deterioro de la calidad de vida, porqué es un grosero error calificar de liberal a la década de los ´90.
El autor evoca al poeta Antonio Machado, quien asombró con su apotegma "de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa". Esta obra tiene abundante y bien trasegado material para que también las nueve se pongan a pensar.
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