Comentario
Para los antiguos atenienses, la Tragedia fue más que un espectáculo, fue una manifestación de su forma de ser, de pensar y hasta de organizar su estado. Las dos tragedias que hoy presentamos en esta edición han merecido desde el elogio de Aristóteles en su "Poética", hasta la admiración contemporánea de grandes dramaturgos como nuestro Marechal que se basó en su perfección para revalorizar el mito.
Sófocles, junto a Esquilo y Eurípides, conforman el trío de los más grandes poetas trágicos atenienses de la antigüedad. Su labor poética le valió ocupar el cargo de Estratega con el que los atenienses premiaban a sus mejores hombres.
La lectura de estas dos grandes obras se vuelve imprescindible en un tiempo de desorientación ética como el actual, en mucho parecido al que vivían los contemporáneos de Sófocles, temerosos de perder aquellas libertades cívicas que los volvían únicos en su época en el mundo conocido.
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