Comentario
María Paula Mones Ruiz es una artista cuyo nombre se impone por su apuesta estética, delineada en ricas etapas de creación lírica.
Dentro de una misma concepción poética, ahora ensaya una nueva perspectiva en Avepoesía. El titulo se mueve y se transforma en la figura sacrosanta de la madre, María ave, que anida "en los vacíos de la piel".
La interioridad del ser que se advierte en sus primeros libros traza, un ciclo vital importante para la comprensión de su poética. El poemario se abre con la pieza lírica Hambrienta, desnuda, descalza que ofrece una visión de la Luz, ligada con el misticismo cristiano. Resulta patente el deseo de trascender las oposiciones amor-sabiduría en un discurso de alto registro conceptual. En razón directa de eficacia lírica como si fuera una cita ineludible, además del poema mencionado, las composiciones, Leyenda de la paloma niña, Arte poética y Niño anciano bastan para señalar una aceptación ciega de intenso fervor místico.
En otro nivel de afinación, la pureza intuitiva se funde en una poesía de ramificaciones metafísico-religiosas, raramente genial. Hay una desnudez ramoniana como producto de la elaboración consciente de depuración que perfila el lenguaje y la concepción que determinan los poemas.
A través de Avepoesía, María Paula Mones Ruiz, entra a una etapa en que los pasos se transforman en alas. El ave mágica la carga en ellas lanzándola al viento para seguir cantando. Desde la libertad del aire, y con "pasos altos", baila sobre las aflicciones del mundo. Dueña de su vuelo, elige el camino de la poesía madre, única y eterna.
Hay lujo y un aura de misterio en su temática. La lectura merece ser disfrutada por la fuerza de su belleza, las descargas y emociones que acunan el éxtasis y los sentidos de la vida en su más pura expresión de entrega.
MARTA DE PARÍS |