Comentario
El prestigio literario de Juan Gelman -el poeta que desde los años cincuenta traza una cartografía personal y generacional, política y estética, radical e íntima- ha trascendido los umbrales del libro para convertirse en una manera de intervenir en el mundo. Sus maniobras sintácticas, su dicción alterada, autotraducciones, resonancias populares, dramáticas y panfletarias dan cuenta de una disconformidad, una lucha y un sentido de la belleza oblicuo, paradójico, que persiste en el tiempo.
Las atípicas combinaciones de subjetividad y compromiso, lenguaje elevado y argot, pasión y síntesis del gran poeta argentino han modificado la conciencia y la escritura de las generaciones subsiguientes. Mundar, ¿verbo transitivo o intransitivo? En este libro donde se conjugan los seres amados, los vivos y los muertos, los rivales, la naturaleza y la memoria, los rituales del exilio y Buenos Aires, la forma poética se interroga a sí misma: "¿Qué sabe el poema? Nada".
Emocionante, estricta, admirada y tenaz, la lírica de Gelman avanza en su objetivo de mudanza y restitución: "El manantial de vos / cae como vino en la copa / y el mundo calla sus desastres. / Gracias, mundo, por no ser más que mundo / y ninguna otra cosa".
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