Comentario
San Agustín vivió en la segunda mitad del siglo IV y las primeras décadas del siglo V, es decir, en los comienzos de una Iglesia que todavía estaba dando sus primeros pasos en la comprensión de la fe y el anuncio misionero de su mensaje. Pasaron muchos siglos -í16!- y, sin embargo, las palabras del obispo de Hipona siguen siendo un punto de referencia para infinidad de cristianos.
Los textos que aquí les ofrecemos fueron cuidadosamente seleccionados entre sus obras más importantes. Por tratarse de un libro de espiritualidad, hemos privilegiado los que pueden ayudarnos a avanzar en el ceno de nuestra fe. A su vez, han sido agrupados según los tiempos litúrgicos para que, de la mano de Agustín, sepamos vivir cada vez más unidos a Jesucristo, a quien tanto amó.
En efecto, más que al filósofo o al teólogo, en estas páginas encontraremos al creyente apasionado, el mismo que un día le pidió a Dios que le enviara "personas enamoradas", porque solo ellas podían entender en profundidad lo que él estaba diciendo.
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