Comentario
En este libro se presentan -organizadas en dos módulos- una serie de reflexiones en torno a cuestiones que han sido de fundamental importancia en el marco de las discusiones metodológicas contemporáneas: el estatuto de la metodología en cuanto subdisciplina o campo de conocimiento, por un lado, y los debates actuales sobre lo cualitativo y lo cuantitativo en la investigación social, por el otro. El primer módulo, En torno a la identidad metodológica: ¿existe un campo autónomo?, incluye la producción colectiva de un grupo de trabajo conformado por investigadores y becarios de la DBA y la UNLP, coordinado por Néstor Cohén. Su investigación se centra en la producción y reproducción del conocimiento metodológico en la Argentina, circunscribiendo el análisis a la Sociología en tanto disciplina de referencia. El módulo se completa con los artículos de Carlos Prego, que aborda un conjunto de perspectivas "respecto a las formas y rasgos de la sociabilidad propia de los ámbitos en que se constituyen y desenvuelven las actividades y prácticas del conocimiento", y de Adrián Scribano, quien incursiona entorno a "los para qué y para quiénes hacemos investigación social en el actual contexto de expansión de la explotación capitalista".
El segundo módulo, El sentido común metodológico: lo cualitativo vs. lo cuantitativo, también comienza con la producción colectiva de un grupo de trabajo conformado por investigadores y becarios de la UBA y la UNLP, coordinado en este caso por Juan Ignacio Piovani. El objetivo central de su trabajo es "investigar cómo se produce y reproduce históricamente una cuestión que ya forma parte del sentido común metodológico: la dicotomía cualitativo/cuantitativo". Esta segunda parte se completa con los aportes de Irene Vasilachis, que invita a reconsiderar los fundamentos epistemológicos de la investigación cualitativa y propone lo que denomina una "epistemología del sujeto conocido", y de Ornar Barriga, quien asume una posición crítica con respecto a la clásica dicotomía metodológica y presenta a la geometría como lenguaje capaz de superar la distancia entre el número, que en su metáfora representa las perspectivas cuantitativas, y la palabra, que hace lo propio respecto de los enfoques cualitativos.
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