Comentario
A nivel internacional, la idea de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) si bien voluntaria está dejando cada vez más de ser una opción. En los países desarrollados una sociedad civil cada vez más movilizada, consumidores conscientes, e inversionistas muy exigentes después de Enron, presionan muy duro por RSE. Las empresas que no escuchan este llamado están pagándolo ya en términos de competitividad, pérdida de mercados, y dificultades de sustentabilidad.
En América Latina y la Argentina el imperativo es aun mayor, por las muy valiosas contribuciones que la RSE puede hacer a encarar los dramas de exclusión y pobreza, y por la urgencia de enfrentarlos.
La obra de EticAgro, FAUBA aporta elementos muy ricos y sólidos al respecto.
Hacia un pacto global en el agro es ante todo un intento casi inédito de reflexionar sobre la RSE en un sector vital de la economía y la sociedad, el agro. Lo hace con aportes sólidamente documentados, imaginativos, de muy buena calidad técnica, y que en muchos casos presentan experiencias muy estimulantes.
La obra recorre desde articulados y actualizados planteos en sus tres primeros trabajos, sobre la RSE en el mundo, hasta experiencias muy concretas con considerables resultados como las de los grupos AACREA (Programa líder y Eduacrea), Last Minute Market, Manos de la Tierra, SOLIDAGRO, el INTI, Mercado Central, UATRE, y otras. Junto a ello relevantes aportes sobre el Balance social, instrumentos de RSE en el agro, la RSE de los productores agropecuarios con sus empleados, la autorregulación, la RSE en industrias de insumos y tecnología agropecuaria, y otros.
La obra logra plenamente contribuir al objetivo "Hay mucho por hacer en la cadena agroindustrial en estos temas, y mucho por investigar. Creemos que el Pacto Global es una herramienta extremadamente importante para que los integrantes de la cadena comiencen a explorar la Responsabilidad Social Empresarial".
Los trabajos presentados son inspiradores al respecto.
Muestran que es posible avanzar de modo muy concreto en la RSE agraria, y que ello es un juego en donde todos ganan, productores, consumidores, empleados, la sociedad.
La obra es plenamente coherente con el Instituto que la ha generado, ocupado ejemplarmente de la Ética aplicada al agro. Es una exploración sustantiva de cómo la ética debe funcionar en los hechos en esa área decisiva de la economía regional y nacional. Aplicaciones éticas como las que sugiere pueden hacer la diferencia, y aportar mucho a la inaplazable lucha contra la pobreza y el hambre.
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