Comentario
Cada 7 de agosto se repite, puntual, el rito. San Cayetano, Patrono del Pan y del Trabajo, convoca cada año a más de un millón de almas que acampan, rezan, cantan, piden, dejan modestas ofrendas, y esperan su espiga de trigo. Jóvenes, viejos, sanos, enfermos, dolientes y agradecidos, todos transitan hacia el altar de la calle Cuzco con esperanza, tenacidad, paciencia y, muchas veces, sacrificio.
Son pocos, sin embargo, los que conocen el doble enigma del santo. El primero: los trescientos sesenta y seis años transcurridos desde la muerte del conde Gaetano de Thiene y Porto en Ñapóles, en 1547, hasta la llegada de su imagen a un ignoto rancho de adobe en el páramo que era el barrio de Liniers a principios del siglo XX. El segundo: ¿por qué un remoto santo italiano, fundador de una Orden -los Teatinosy místico hasta el abandono de todo bien material, llegó a ser un culto popular para millones de argentinos? Intrigado por esa misteriosa transfiguración, Alfredo Serra se sumerge en una historia que transcurre en dos continentes, entre el Renacimiento y nuestros días; en el largo y penoso viaje de la mujer que llevó a Buenos Aires la primera imagen del santo; en la larga sequía de 1913 y la lluvia salvadora, y en la crisis de los años treinta: hechos que elevaron a Gaetano-Cayetano de la nada a la adoración.
El autor indagó archivos, testimonios, crónicas, y construyó este libro, entre histórico y sociológico, con una certeza: la única clave inexplicable, intangible e irrefutable del misterio es la Fe, ante la cual todo argumento racional se vuelve estéril, y esta obra se rinde. Sin embargo, San Cayetano. Vida, misterios y milagros es un relato capaz de apasionar por igual a creyentes, agnósticos e indiferentes. Cada lector podrá seguir su propia brújula. Y llegar al punto final no será tiempo perdido.
|