Comentario
Escrito entre Buenos Aires y East Lansing, en cuya universidad impartía un seminario sobre literatura argentina, el presente libro de Jorge Luis Borges está dominado por la distancia y las ausencias. Una luz de crepúsculo parece envolver cada uno de los poemas. "El fin" es una desgarradora plegaria por la muerte de su madre; "Elegía del recuerdo imposible" y "Heráclito" unen lo perdido con la venturosa esperanza; en "El remordimiento", uno de los más famosos del volumen, la tensión dramática crece desde el primer verso: "He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados".
Cada palabra, aunque esté cargada de siglos -afirma Borges en el prólogo-, inicia una página en blanco y compromete el porvenir. La moneda de hierro cierra magistralmente una etapa en la vida del autor y anticipa su obra futura.
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