Comentario
Para cebar un buen mate no alcanza con tener a mano yerba, bombilla, recipiente y agua caliente. Cebar no es lo mismo que servir, es además mantener y alimentar el sabor y el cuerpo de esta infusión con características rituales tan propias del temperamento argentino. Quienes pasan largas horas preparando exámenes, en ronda de amigos, o terminando un trabajo, reconocen en el mate la excusa para los recreos, la dispensa para la amistad y un estímulo para seguir adelante. Nuestra misión en estas páginas es devolver al mate algo de su antigua precisión y carácter exquisito.
Quien lea atentamente las instrucciones se hará dueño de la ciencia para recibir las "gracias" a su debido tiempo, cuando el homenaje abra paso al merecido descanso para quienes atesoren los secretos del arte del cebador.
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