Comentario
La preparación de un cóctel nos propone un ritual que nos conecta con nosotros mismos y con el íntimo placer de degustar. Enigmático y fascinante, el cóctel no es sólo una bebida alcohólica: es ante todo un estilo de mezclar las bebidas con otros ingredientes, y requiere de todos nuestros sentidos, fantasía y creatividad. Suerte de obra de arte indescifrable sin los indispensables códigos, cada trago resulta de una equilibrada combinación de colores, sabores y aromas.
Existe un cóctel especial para cada momento: un suave aperitivo para estimular el paladar; uno frutal y refrescante para una cálida noche estival; uno seco y fuerte para rememorar las grandes escenas del glamour cinematográfico; uno a base de licores digestivos o café para después del almuerzo o para poner punto final a una noche inolvidable.
Lejos de caer en la repetición o el olvido, la coctelería del siglo XXI, se renueva con aires étnicos para que una vez más seamos parte de su sofisticado ritual. Es sólo cuestión de imaginario, es sólo cuestión de desearlo y las copas del cocktail volverán a llenarse.
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