Comentario
El ascenso del nazismo estuvo cimentado, en gran parte, en mentiras, datos inexactos o falseados y en promesas que nunca se cumplieron. Para mantenerse en el poder, perpetuar su gloria y esconder sus crímenes atroces, los hacedores del Tercer Reich recurrieron a argumentos falaces, por ejemplo, la supuesta superioridad moral y racial de Hitler, que era en verdad un personaje perturbado y corrupto. Una de las peores consecuencias de las mentiras y de la propaganda ideológica fue su incidencia en el derecho y las ciencias.
Serge Cosseron, de manera detallada y metódica, expone la falsedad de muchas de las creencias, algunas de los cuales subsisten aún hoy. Entre otras: las razones de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial; los presuntos beneficios del régimen hitleriano (las autopistas, la disminución de la criminalidad); las costumbres de sus jerarcas (morfinómanos, ocultistas); la "solución final", un término que encubrió el exterminio de millones de judíos y otros "enemigos del régimen". Una obra que echa luz sobre las mentiras conocidas e ignoradas que marcaron ese ominoso período de la historia.
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