Comentario
Un hombre solo quizás no pueda frenar la maldad, pero sí puede investigarla. Para, al fin y al cabo, convencerse aún más de que el crimen transforma y destruye, corroe la vida de los culpables, como ya ha eliminado a sus víctimas. Lew Archer es ese hombre dispuesto a descubrir la maldad que se camufla en la vida cotidiana y mostrárnosla a corazón abierto.
Un viejo conocido, abogado, reclama a Archer para que investigue la desaparición de un magnate del petróleo, que pronto emerge como un secuestro a cambio de cien mil dólares. Es lo que, en cierto modo, esperaba Archer en una América poseída por la codicia y por la violencia, un tiempo en el que miles de hombres han vuelto de la II Guerra Mundial y aún no han logrado ni olvidar ni encontrar su lugar en el mundo.
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