Comentario
"Con las prisas y la emoción de la partida hacia los juegos olímpicos de 1998, Maria Patiño, la mejor vallista española, olvido el preceptivo certificado medico que debía dejar constancia de que era una mujer. Pero el Comité Olímpico Internacional había previsto la posibilidad de que algunas atletas olvidaran su certificado de feminidad. Patiño sólo tenía que informar al "centro de control de feminidad", raspar unas cuantas células de la cara interna de su mejilla, y todo estaría en orden... o así lo creía.
Unas horas después del raspado recibió una llamada. Algo había ido mal. Pasó un segundo examen pero los médicos no soltaron prenda. Cuando se dirigía al estadio olímpico para su primera carrera, los jueces de pista le dieron la noticia: no había pasado el control de sexo. Puede que pareciera una mujer, que tuviera la fuerza de una mujer, y que nunca hubiera tenido ninguna razón para sospechar que no lo fuera, pero los exámenes revelaron que las células de Patiño tenían un cromosoma Y, y que sus labios vulvares ocultaban unos testículos. Es más, no tenía ni ovarios, ni útero. De acuerdo con la definición del COI, Patiño no era una mujer. En consecuencia, se le prohibió competir con el equipo olímpico femenino español.
Las autoridades deportivas españolas le propusieron simular una lesión y retirarse sin hacer pública aquella embarazosa situación. Al rehusar ella esta componenda, el asunto llegó a oídos de la prensa europea y el secreto se aireó." |