Comentario
Si encuestador hiciera un trabajo de campo sobre el conocimiento que tienen los consumidores acerca de los aceites y grasas comestibles, difícilmente encontraría entrevistados que dieran una definición clara y concisa estos compuestos a pesar de su utilización desde tiempos prehistóricos. Dichos componentes de los alimentos, claramente diferenciada de las proteínas y de los carbohidratos, son conocidos desde los albores de la humanidad y utilizados en muchas aplicaciones además de la alimentación. Las pinturas rupestres deben su existencia a dos aplicaciones de las grasas: Como fuente de energía luminosa y mediante la utilización de una pasta homogénea de pigmentos, que permitió realizar al "iniciado" sus creaciones. Así mismo son vehículos adecuados para la aplicación y consumo de productos o sustancias relacionados con la sanidad y la cosmética.
Una definición adecuada, establece las cualidades que los diferencian de los prótidos y de los glúcidos: "Son productos naturales (o derivados de los mismos) de consistencia especial, fácilmente identificables y reconocidos como alimentos por la humanidad desde los tiempos prehistóricos." Esto es: Son productos naturales (forman parte de los lípidos de sostén o de reserva de los seres vivos) directamente consumidos (antes o después de ser separados de su matriz natural o derivados de los mismos). Hoy en día puede ocurrir que la transformación industrial parezca que aleja mucho al aceite o grasa, preparado para su consumo, del inicial obtenido de la matriz oleosa primaria. No se considera apto para el consumo un producto obtenido directamente por transformación química a partir de cadenas hidrocarbonadas procedentes del petróleo, aunque su naturaleza química sea idéntica (triacilgliceroles) a la de una fracción (más o menos manipulada industrialmente) de un aceite o grasa de origen natural y por consiguiente no entra dentro de la definición antes expuesta. No se consideran grasas y aceites comestibles las cadenas hidrocarbonadas procedentes o que forman parte del petróleo aunque, en los últimos años se han desarrollado diversos microorganismos capaces de asimilarlos y metabolizarlos.
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