Comentario
La solución de un Estado único ha sido apoyada en los albores de la constitución del Estado de Israel por Albert Einstein, Judah Magnes, Hannah Arendt o Martin Buber, y por la OLP entre mediados y finales de la década de 1970. La tesis defendida en este libro de una solución uniestatal, está siendo contemplada cada vez con mayor interés por multitud de personas, organizaciones y agentes sociales y políticos palestinos e israelíes como la única salida razonable para evitar el atenazamiento que está distorsionando gravemente la convivencia y el progreso de las sociedades palestina e israelí.
La catastrófica trayectoria para el pueblo palestino de los sucesivos planes de paz iniciados en la Conferencia de Madrid (1991) y los Acuerdos de Oslo (1994), la altísima tensión geopolítica de la región y la cada vez más difícil materialización de un Estado palestino viable, dada la intensificación de la construcción de asentamientos en Cisjordania por parte del gobierno israelí, están causando un sufrimiento inaudito a la sociedad palestina, al tiempo que colocan a la israelí ante formas de convivencia política cada vez más insostenibles desde el punto de vista social y más unilateralmente dependientes e la fuerza militar.
La solución de un Estado para palestinos e israelíes apuesta, en cambio, por la revitalización y la reinvención de la democracia y la justicia en un país que, tras casi un siglo de conflictos directamente enmarañados con las políticas de poder y las graves responsabilidades de las potencias occidentales, cuenta con dos pueblos dotados de suficientes energías creativas como para ofrecer inteligencia, generosidad y fibra ética al mundo.
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