Comentario
A comienzos del siglo XXI, los ricos se están haciendo cada vez más ricos, el poder se concentra en inmensas corporaciones transnacionales que dictan sus exigencias a los pueblos, grandes extensiones del planeta están siendo devastadas, mientras tres cuartas partes de la población mundial no controla su destino ni puede reclamar sus derechos básicos. Nada nuevo bajo el sol, salvo la virtual ausencia de una voluntad política real para enfrentarse sin contemplaciones a esta intolerable situación.
En este texto, David Harvey explora el desarrollo geográfico desigual del capitalismo actual y las condiciones de producción del cuerpo proletario, introduciendo la política y la justicia social como variables para definir una política del cuerpo que tenga un riguroso contenido de clase y no pierda el contacto con la realidad de la explotación. La geografía marxista propuesta por Harvey nos invita a tender puentes epistemológicos y políticos entre la microescala del cuerpo y de lo personal, y la macroescala de la economía política del capitalismo global. El libro constituye además una reflexión sobre la producción social de espacio que nos permite comprender las dinámicas de la acumulación de capital y la mutación de los modelos ideológicos y culturales vigentes. Analiza, pues, por un lado, las actuales tendencias sociales e intelectuales desde la perspectiva del materialismo histórico-geográfico y, por otro, la posibilidad de construir un nuevo marco de pensamiento y de trabajo político, partiendo del espacio como categoría fundamental y de las reestructuraciones del capital como perspectiva privilegiada para comprender la producción de territorio, los modelos imperantes sobre la construcción social del cuerpo y la definición de un hábitat social sostenible. La propuesta de Harvey profundiza asimismo en el momento utópico posible en la presente coyuntura, y afirma su necesidad para liberar las energías críticas latentes en las luchas de resistencia global y en los enfrentamientos políticos y sociales de los últimos años.
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