Comentario
El mundo rural concita hoy un notable interés. Son distintas las razones que movilizan a distintas instituciones y un amplio sector de la sociedad hacia esa preocupación: los espacios rurales tienen una gran extensión en nuestro planeta, albergando un patrimonio cultural y natural de incalculable importancia; una amplia mayoría de la población vive en y del mundo rural. Su saludable funcionalidad se vuelve decisiva en un mundo globalizado que busca, sin demasiado éxito, menguar desequilibrios.
En los países desarrollados el despoblamiento rural, la superproducción agraria, la necesidad de mayor vigilancia ambiental hacen necesarios los programas de desarrollo rural. El sostenimiento de la vida en las regiones deprimidas y la revitalización de una plurifuncionalidad muy conveniente son las claves para evitar la pérdida definitiva de un equilibrio territorial necesario.
En los países en vías de desarrollo se debe proceder con pleno sentido común. Necesitan fortalecer sus economías que cuentan con una base agraria muy significativa. Los niveles de bienestar y la mejora de las condiciones humanas en su más amplio sentido necesitan un impulso con la energía suficiente para poder alcanzar una situación debida en justicia. Las políticas e iniciativas de desarrollo rural deben colaborar decisivamente en este ambicioso plan que no puede resultar ajeno a nadie.
En este libro se analizan con detalle esos desequilibrios socioeconómicos que hacen urgente actuaciones precisas en cada uno de los ámbitos rurales. La reflexión conceptual debe preceder siempre a la acción, por eso se ha dedicado una buena parte del segundo capítulo a ello. Son muchos los organismos implicados en el diseño de las políticas de desarrollo rural, esa compleja realidad se analiza también pormenorizadamente. Por último, la práctica del desarrollo rural resulta altamente aleccionadora, por eso se incluyen dos experiencias, una en la UE y otra en América Latina, que pueden ser plenamente demostrativas.
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