Comentario
"El dandy debe vivir y dormir ante su espejo". Dalí hubiera podido adoptar esta frase de Baudelaire como lema durante toda su vida. Sin embargo, al artista no le bastaba su propio espejo, sino que necesitaba otros espejos de sí mismo: sus cuadros, sus admiradores, los periódicos y las revistas, la televisión... Ni siquiera todo esto le dejaría satisfecho.
Así, un día de Navidad se dedicó a recorrer las calles de Nueva York con una campana, agitándola -siempre que tenía la impresión de que la gente no le dedicaba la suficiente atención: "Me resultaba insoportable pensar que podía no ser reconocido". Fiel a sí mismo hasta el último momento, el gran placer de sus últimos días en la clínica Quirón (Barcelona) consistía en seguir los informes sobre su salud, difundidos por la tercera cadena catalana; deseaba oír hablar de sí mismo y saber si todo iba bien o si moriría pronto. A los seis años quería ser cocinera, insistiendo en el género femenino del término, a los siete, Napoleón. "Desde entonces mi ambición no ha cesado de aumentar, igual que mi delirio de grandeza: sólo quiero ser Salvador Dalí y ninguna otra cosa; pero, a medida que me acerco a esa meta, se aleja de mí Salvador Dalí".
Pintó su primer cuadro en 1910 a la edad de seis años. A los diez descubrió la pintura impresionista y a los catorce los "pompiers" (grupo de pintores de género del siglo XIX que cultivaban un estilo academicista, sus máximos representantes eran Meissonier, Detaille y Moreau-nota del traductor). En 1927 ya era Dalí y su amigo de juventud, el poeta García Lorca, le dedicó el poema "Oda a Salvador Dalí". Años después contaba Dalí que Lorca, enamorado de él, había intentado sodomizarle, si bien no lo había conseguido del todo. íSiempre ese deseo de escandalizar! Sus padres le dieron el nombre de Salvador, "porque había sido destinado a salvar la pintura, amenazada de muerte por el arte abstracto, el surrealismo académico, el dadaísmo y, en general, todos los "ismos" anárquicos".
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