Comentario
Con demasiada frecuencia los servicios les fallan a los pobres en acceso, en calidad y en viabilidad económica. Pero el hecho de que haya sorprendentes ejemplos en los que sí les funcionan los servicios básicos como agua, sanidad, salud, educación y electricidad, significa que gobiernos y ciudadanos pueden hacer un mejor trabajo de prestación de los mismos. Aprendiendo del éxito y entendiendo las fuentes de fracaso, el Informe sobre el Desarrollo Mundial de este año -Servicios para los Pobres- sostiene que los servicios pueden mejorarse poniendo a la gente pobre en el centro de la prestación de éstos. ¿Cómo? Facultando a los pobres para hacer seguimiento, disciplinando a los proveedores de servicios, amplificando su opinión en la formulación de políticas y fortaleciendo los incentivos para que los proveedores sirvan a los pobres.
Liberarse de enfermedades y del analfabetismo son dos de las formas más importantes en que la gente pobre puede escapar de la pobreza. Para alcanzar estos objetivos, el crecimiento económico y los recursos financieros naturalmente son necesarios, pero no suficientes.
El Informe sobre el Desarrollo Mundial ofrece un marco práctico, para hacer que los servicios que contribuyen al desarrollo humano funcionen para los pobres. Con este marco, ciudadanos, gobiernos y donantes pueden emprender acciones y acelerar el progreso hacia él objetivo común de reducción de la pobreza, especificado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
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